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La semana pasada me hizo llegar un colega un artículo de Le Figaro, sobre eficiencia energética. Planteaba la situación en Francia con respecto a la demanda energética, y cuales serán las claves en un futuro inmediato sobre como afrontarla.

La energía cuesta cara, y costará más en el futuro, ya que habrá una reducción de la capacidad de producción nuclear (en los últimos tiempos convertida en una preocupación social internacional, potenciada con la crisis nuclear en la central de Fukushima tras el terremoto y tsunami en Marzo 2011 en Japón). Esto va a requerir inversiones en investigación y producción de energía o bien, o mejor, en paralelo, ir hacia la eficiencia energética.

Esto no significa renunciar al confort ni a las necesidades que en la actualidad tenemos cubiertas, sino que se puede hacer mejor, consumiendo radicalmente menos energía.

Es un error pensar, cuando se habla de consumo energético, solo en el sector industrial o en el sector del transporte, ya que estos sectores, si bien son los grandes consumidores, ya están tomando medidas y son menos “energívoros” (me gusta el vocablo) en términos de eficiencia.

Sin embargo, son los edificios y su eficiencia energética los que deben mejorar, ya que están mal aislados y poco dotados para adaptar los consumos a las necesidades de sus usuarios y moradores. De acuerdo a la Directiva europea 2010/31/UE relativa a la eficiencia energética de los edificios, el 40% del consumo total de energía en la Unión Europea corresponde a los edificios. Ya con las tecnologías actuales y con el uso de energías renovables en los edificios, en 2050 podría consumirse un 80% menos de energía en los edificios que en la actualidad.

Y detrás de ésto, está el desarrollo del sector tecnológico y de innovación que lo hará posible, con la creación de puestos de trabajo en los próximos años. En un contexto de aumento de precios de la energía, una buena parte de las inversiones en tecnología de eficiencia energética podrá ser cubierta por los ahorros producidos en 3 años.

Disponemos en Europa de una directiva comunitaria, pero hace falta el impulso político, con medidas coherentes y permanentes.

Foto de Joaquín Pineda


 Joaquín, es apasionado viajero, prefiere siempre los destinos que le ofrecen la posibilidad de disfrutar de la naturaleza, le encanta perderse y mezclarse con las personas y las culturas de los lugares que visita y se identifica plenamente con los valores responsables. Es considerado uno de los padres y director espiritual de Responsible Hotels y es ese el cariño con el que trata a este proyecto. Leer más de este autor


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