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Me sorprendo a mi mismo, y después ratifico con la mayoría de documentos e informaciones que me llegan o a las que accedo, en la tendencia que tenemos, a la hora de abordar el tema de la responsabilidad o del turismo responsable, en pensar en elementos que siempre están relacionados con un buen comportamiento ambiental, con una preocupación por el entorno social, con un apoyo y promoción de la cultura local, y con otros tantos en la línea de los anteriores.

Estamos todos tratando de aportar, articular y promover este nuevo concepto “responsable” usando para ello la gran cantidad de información, iniciativas, ideas y proyectos que van surgiendo relativos a todos esos elementos que acabo de mencionar.

Incluso algunos nos atrevemos, a establecer lo que debería ser y lo que no debería ser considerado como “responsable”, tratando de sentar cátedra o de influir en el estado del conocimiento en cada momento.

Todo esto está muy bien, pero a veces, me da la sensación que en nuestro afán de desarrollar lo más diferencial o novedoso de esta corriente responsable, nos olvidamos de lo más básico, cual es proporcionar productos o prestar los servicios, de la manera más adecuada a las expectativas de nuestros empleados, accionistas y clientes, intentando superarlas en la medida de nuestras posibilidades.

Este es o debería ser el primer atributo de un hotel o cualquier otro negocio que aspirara a calificarse como responsable. La preocupación por satisfacer a estas partes, dos de ellas consustanciales a la propia actividad o negocio como son los empleados y accionistas, y como no, los clientes, quizás la parte que más repercusión directa tiene en los resultados. Y un cliente, antes de una adecuada gestión de residuos o una eficiencia energética excelente, viene buscando, en el caso de un hotel, disfrutar y/o disponer de un destino, una ubicación, un alojamiento, un servicio de comida y bebida, un trato excelente, y otros tantos atributos higiénicos tácitos, que tenemos la obligación de cubrir.

La calidad del servicio o del producto, bien entendida como adecuación a lo que el cliente espera de nosotros, no sólo es la razón de ser y permanecer de cualquier actividad o negocio, sino que además es el primer escalón para ser sostenible.

Si nos fijamos, sostenible, responsable, verde, ecológico, ambiental, son todos adjetivos de un nombre, de un sujeto, de una realidad, cual es la actividad, el producto, el servicio o el negocio en cuestión. Y si éste no existe, o no es capaz de permanecer debido a que no es preferido por los empleados, accionistas, usuarios o clientes, ¿para qué plantearnos ponerle un adjetivo?

Haciendo honor a mi reflexión del tercer párrafo, cualquier actividad o negocio para ser considerada “responsable”, debería primero caracterizarse por satisfacer o incluso superar las expectativas de sus empleados, accionistas, usuarios y/o clientes en lo básico, cual es el objeto y la razón propia de la existencia de esa actividad o negocio. Esta es la clave para después buscar su desarrollo de manera responsable y sostenible, creando riqueza y contribuyendo a la integridad de los recursos naturales, sociales y culturales.


 Joaquín, es apasionado viajero, prefiere siempre los destinos que le ofrecen la posibilidad de disfrutar de la naturaleza, le encanta perderse y mezclarse con las personas y las culturas de los lugares que visita y se identifica plenamente con los valores responsables. Es considerado uno de los padres y director espiritual de Responsible Hotels y es ese el cariño con el que trata a este proyecto. Leer más de este autor


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4 Responses to “Rompiendo tópicos”

  1. AitorNo Gravatar says:

    Estoy gratamente sorprendido por el artículo, por el énfoque “realista” de la actividad y de la “responsabilidad” como adejtivo de esa actividad.

    Como te puedes imaginar, esa grata sorpresa se da porque pienso practicamente lo mismo y me parece fundamental el último parrafo, en el sentido de buscar luego el desarrollo de la actividad como responsable, sostenible, etc., partiendo siempre de que la generación de la actividad, en su estrategia, lleva implicita la consideración de ser sostenible, responsable, etc.

    Me alegra mucho ver que no sois unos “fundamentalistas de la sotenibilidad”. Saludos cordiales

    Aitor Aróstegui

  2. PabloNo Gravatar says:

    Estimado Joaquín,

    Comparto en parte la tesis de tu artículo y no son pocas las discusiones que he tenido en foros de debate con algunas personas para quienes cualquier forma de desarrollo deja de ser sostenible; de hecho el blog que intento promocionar desde Mallorca va en esta línea y te invito a seguir de cerca.

    Sin embargo, hay que tener en cuenta que cuando planteas que lo más básico “es proporcionar productos o prestar los servicios, de la manera más adecuada a las expectativas de nuestros empleados, accionistas y clientes, intentando superarlas en la medida de nuestras posibilidades”, esta visión es la visión clásica del desarrollo económico o empresarial.

    Es evidente que lo primero a lo que debe aspirar un negocio es a tener beneficios y como dices a satisfacer las exigencias de los empleados, accionistas y clientes; sin embargo si además queremos ser “sostenibles”, “responsables” o como le queramos llamar, y además aprovecharnos de esa etiqueta cada vez más reclamada por los clientes (en Mallorca por turistas alemanes) es fundamental , a mi entender, que quede muy clara la manera en la que se ha contribuido a equilibrar la “integridad de los recursos naturales, sociales o culturales” en el desarrollo de la actividad o servicio.

    En definitiva, el primer escalón la viabilidad del negocio pero procurando la integración social y ambiental del mismo y de esta manera vender el valor añadido del mismo.

    Un saludo,

    Pablo.

    • Gracias por el comentario Pablo y de acuerdo con tu planteamiento.

      Mi intención era poner el acento en la adecuación de la propia actividad en relación a accionistas, empleados y clientes cuando se habla de sostenibilidad, dado que no suele ser habitual encontrarlo en los foros “especializados” sobre el tema.

      Si me apuras, y en un grado más de reflexión, la integración ambiental y social, no son más que nuevas expectativas de las distintas partes relacionadas con cualquier actividad o negocio, por lo que en un futuro, hablar de sostenibilidad, será lo mismo que hablar de calidad.

      Saludos

  3. PabloNo Gravatar says:

    Totalmente de acuerdo con este enfoque futurista ya que en Baleares tan sólo 83 empresas tienen una etiqueta EMAS, dos en el año 2010, aunque desconozco el número de empresas con algún otro distintivo (supongo que mucho más).

    Enhorabuena por el blog.

    Un saludo,

    Pablo.

    http://api.ning.com/files/82y1FCQArgzLEbmd*lkIMFDMov8hvuQRlnU6vLN9GE9IoqlpPJb*adpYXF6hiCWFAJcX2mbBZXLggXYt2Yi5sGCk8tQsJLwW/ListadoEmpresasEMASBaleares2010.xls

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